El lenguaje en Internet: ¿avance o retroceso?
Hola estás?como va?
sisi todo bien vos
tb. q haces?
nada. llueve????
q c yo... niidea
Por Malena Sánchez Moccero
Ilustraciones: Natalia Deganis y Ariadna Segafredo
Una conversación así, como muchas otras similares, abunda entre personas que navegan por los mares difusos e infinitos de Internet. Frases parecidas circulan también por los teléfonos celulares. Los chicos, jóvenes, y adultos que chatean o mandan mensajes telefónicos, acortan términos, omiten o prolongan puntuaciones, y muy pocas veces colocan mayúsculas. ¿Qué pasa con el lenguaje en Internet? MYRIADES 1 buscó la respuesta entre diversos estudiosos del tema.
¿Hay en Internet un nuevo idioma? Se han creado glosarios cibernéticos donde se definen palabras como chat, mail, nick, etc. ¿Enriquece al lenguaje? ¿O lo está degenerando?
El lingüista irlandés David Crystal -profesor honorario de Lingüística de la Universidad de Gales y mundialmente reconocido-, no le tiene miedo a Internet. No cree que sea un peligro para el lenguaje. “Es un nuevo medio, la comunicación electrónica, que se suma al lenguaje oral y escrito. No es una nueva lengua, como el español o el inglés, sino un nuevo medio, que contiene muchas variedades de lenguaje”, explica Crystal a MYRIADES 1. “Internet ha expandido el lenguaje, en la web se ven nuevas manifestaciones del lenguaje escrito, que incrementan su riqueza expresiva”, agrega Crystal.
Es que en la red se escribe de muchas maneras. Depende la página, el mensaje y los interlocutores. Además las condiciones propias del medio, como la inmediatez, fomentan en los usuarios la innovación de ciertos códigos.
Naomi S. Baron, profesora de Lingüística de la Universidad Americana de Washington y autora, del libro Alphabet to Email: How Written English Evolved and Where It’s Heading, entre otros, también reconoce la pluralidad lingüística que existe en Internet. “Cuando uno mira las infinidades de formas en que la Comunicación Mediante Computadora (CMC) se utiliza –en mensajes de texto, en salas de chats, en páginas web- y el gran espectro de usuarios –estadounidenses, argentinos, indios e israelíes, japoneses y jordanos, jóvenes y viejos, ricos y pobres-, impresiona la variedad lingüística emergente”, afirma la especialista en comunicación mediada por computadora, escritura y tecnología, que también fue presidente de la Sociedad Americana de Semiótica.
Pero no todos reciben al fenómeno de Internet con los brazos abiertos. Hay quienes lo consideran un cambio negativo para lenguaje. Es el caso del doctor en Letras Pedro Luis Barcia, Presidente de la Academia Argentina de Letras: cree que Internet deteriora al lenguaje y está lejos de constituir uno nuevo porque “para eso tendría que tener cierta sistematización y organicidad”. Barcia, también Director General de Posgrados de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral, opina que “el lenguaje debe ser convencional, no una improvisación de ocurrencias personales.
El lenguaje desnudo: ¿libertad o anarquía?
Cada uno puede tener su página. Algunos lo toman como una especie de diario íntimo, en el que escriben todos los días, cuentan cómo se sienten, muestran fotos. Otros lo usan para explicar trucos de hacker, otros para compartir música, o para estar al tanto con familiares que están lejos. Cada uno lo usa como quiere, y cada uno escribe como quiere. Sin censura, sin correcciones de otros, el contenido solo depende de los dedos que tipean en él. Son los famosos weblogs, fotologs, spaces, o páginas personales.
“Nunca antes se había visto este tipo de habla, es un lenguaje desnudo, que se publica sin interferencia de editores, lectores de prueba, etc.”, comenta Baron quien actualmente está trabajando en su nuevo libro, Beyond Email: Language in the New Millennium.
Este “lenguaje desnudo” trae consecuencias en la puntuación y la ortografía. Los pequeños signos que dan respiro, cortan una línea, indican un interrogante o nos comunican un nuevo párrafo, navegan confundidos –cuando no desaparecen- por los mares cibernéticos. Y son muchos los profesores y padres de internautas, que pegan un grito al cielo cuando ven una pantalla que sufre huelga de tildes. Barcia también se suma al grito: “El punto y coma ha desaparecido, y todo se ha reducido al punto y a la coma, y se trata de una coma piquetera, porque corta la fluidez del tránsito sintáctico al colocarse de cualquier manera”.
¿El cambio en el uso de signos y su carencia implican un problema en la comunicación? Crystal no lo cree. “Dada la brevedad de las oraciones, los mensajes escasamente puntuados plantean pocos problemas de ambigüedad. Y el receptor tampoco cuestiona la credibilidad de un mensaje porque su autor cometa errores ortográficos o se haya olvidado de puntuar, ya que es consciente de las condiciones de presión bajo las que se escribió el mensaje; porque también las padece”, explica.
Además de la puntuación, la ortografía en general parece no respetarse cuando se publica en Internet. Según Crystal tampoco esto importa demasiado, ya que “la mayoría de los errores no distraen del contenido del mensaje”. Y agrega que el nivel de ortografía no es el mismo en toda la Web: “La ortografía no es la estándar en los mensajes de correo electrónico, en las salas de chat y en los mensajes instantáneos”, reconoce Crystal, “pero las páginas web, por otro lado, suelen cuidarla”.
¿Por qué la diferencia? Baron piensa que la respuesta está en el uso que se le da a cada uno de los servicios cibernéticos. “Los correos son equiparables con el habla, y se tiende a ser relativamente tolerante con los errores ortográficos. En cambio las páginas o blogs son lugares en los que los lectores tienden a ser más críticos con la ortografía”.
También los caracteres han sufrido modificaciones en su salto a la red digital. Una de ellas corresponde a las abreviaturas, muy comunes en Internet a la hora de ahorrar tiempo y ganar rapidez.
Crystal sostiene que en las abreviaturas se vislumbra la creatividad del ser humano, que se anima a modificar las palabras de acuerdo a sus necesidades.
Barcia discrepa tajante: “Abreviar no es inventar, es tachar. Si inventan una palabra para expresar una sensación, eso es inventar, que la sacan de la nada, o que asocian dos palabras y forman una tercera. Pero tachar no es una operación creativa”, afirma.
La sonrisa dibujada
Empezaron como caritas nacidas de un juego con los signos de puntuación, que expresaban felicidad :) o no :( y luego fueron tomando formas más sofisticadas. Caritas sonriendo, caritas llorando, aparecían en las salas de chat, en las pantallas de celulares (ver recuadro). Después tuvieron movimiento, bostezaban, sus lágrimas caían literalmente y sus ojos rotaban. Ahora hay elefantes que bailan, políticos guiñando un ojo, labios que envían besos cibernéticos, íconos para todos los gustos.
Son los “emoticones” (ver recuadro), elementos que surgieron como respuesta a la frialdad que implica Internet y su carencia de lenguaje no verbal, según lo explica Patricia Wallace, psicóloga estadounidense especialista en tecnologías -autora de “Psicología de Internet”-. Las caritas, felices, tristes, enojadas, sorprendidas, son el nuevo modo de agregarle “inteligencia emocional” a la conversación.
Barcia advierte que estas grafías “llevan a un empobrecimiento sentimental”. “Si un muchacho se acostumbre a escribirle a una piba y en vez de expresar que está feliz -con los matices personales de su felicidad- le pone una cara sonriente, se codifica el sentimiento justo en el momento en que tiene que empezar a desarrollarlo”.
Pero, como dice Wallace, los emoticones pueden ser útiles en cuanto completan aquello que el lenguaje escrito limita. Así lo cree también Crystal, aunque en sus estudios comprobó que son muy pocos los emoticones que se usan realmente.
El futuro del lenguaje
A pesar de las diversas posturas, todos los especialistas consultados coinciden en que no hay una única forma de hablar en la red. No se conformó un nuevo lenguaje.
“El que un conjunto de hablantes no maneje la lengua y desprecie las reglas no genera una jerga, como puede ser la de los oficios”, dice Barcia. Reconoce que además de los “muchachos” que no respetan las normas gramaticales y sintácticas, hay otros usuarios de Internet que escriben con propiedad.
“Las adolescentes estadounidenses tienden a tener un estilo muy informal para sus mensajes instantáneos, mientras que los mensajes de correo electrónico enviados por hombres de negocios británicos parecen más formales que muchos tipos de escritura tradicionales”, ejemplifica Baron. “Existe un lenguaje extremadamente formal en la web en textos legales, científicos, políticos y religiosos y también un habla informal en salas de chats y blogs”, continúa Crystal. Y continúa con su postura optimista: “Los que dicen que Internet empobrece las lenguas sólo están mirando el 1% del lenguaje que se usa actualmente en la red”, remata Crystal. Pero nadie puede contradecir la tendencia al uso incorrecto, que menciona Barcia, en ambientes cibernéticos como el Chat (sea fruto de la creatividad o el facilismo).
La Web es un fenómeno dinámico en constante expansión; su efecto en el lenguaje está más que nada en manos de los usuarios. En las decisiones que cada uno tome al entrar a este nuevo mundo comunicativo, y al utilizar sus novedosas herramientas.
lunes, 23 de mayo de 2011
lunes, 16 de mayo de 2011
domingo, 8 de mayo de 2011
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